jueves, 9 de julio de 2015

Y los dolores vuelven y me llevan a la lección anterior

¿Por qué me obligo a hacer cosas que no tengo ganas de hacer?
¿Por qué yo sólo me acuerdo que debo cobrarme menos cuando tengo crisis de dolor?
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Es curioso como la única razón que me lleva a escribir aquí (o casi la única) son las crisis de dolor o alguna queja de algo relacionado con la fibromialgia.

A principios del año yo sentí una mejora significativa en el dolor, aunque tuviera un fuerte disgusto con mi profesión, ya que mi jefa superior (la que trabaja en el sector financiero), preocupada con sus ganancias, aprobó mis alumnos que no habían sido aprobados.

En enero yo nadaba dos veces por semana entre 1000 y 1200 m. Un buen promedio para quien empezó nadando 200m con esfuerzo.Pero parece que la mejora me trajo empeoramiento.

Dejar de sentir dolor hizo volver en mí el síndrome del todo puedo, todo logro, según el cual el límite es el cansancio. Me explico: Llené mi agenda de modo asombroso y la consecuencia natural fue el exceso de cansancio y el estrés. Junto a ellos, los dolores comienzan a volver incluso porque al rellenar mi agenda con trabajos y tareas, me olvidé de separar un espacio de mi tiempo para la natación.

Ayer fui por primera vez al hospital a causa del dolor. Horas en la fila de emergencia para obtener una maravillosa  inyección para el dolor. Me dolían incluso las falanges, las articulaciones; sólo no me dolían las uñas porque la uña es una parte muerta del cuerpo.

Resultado: es tiempo de volver a la lección ya aprendida:

HAY QUE COBRARSE MENOS.
HAY QUE ESPERAR MENOS.




Foto: Chris Parker 

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