martes, 7 de julio de 2015

Acerca del dolor y de la comida

Después de una mejora significativa y tras quedarme mucho, mucho tiempo sin dolor, los temas que antes me parecían insignificantes delante del dolor que sentía vuelven como cuestiones expresivas.

Intento explicarlo: Cuando una persona siente dolor, es probable que ella no se preocupe con nada más que el dolor. Cuando mejora el dolor, todo aquello que ella no vía, como el aumento del peso, la disminución de la libido, la constante ansiedad, vuelve a ser visto como algo significativo en la vida de aquella persona, o sea, de yo misma.

Gracias al uso del Lyrica, del Paroxetina y de la natación no siento más tanto dolor. Pero engordé 3 kg. Y yo ya había engordado 4 kg desde el principio de la fibromialgia. Las ropas ya no me sirven, eso genera un gran incómodo. Por qué engordé? La respuesta me parece sencilla. En el principio, antes del diagnosis de la enfermedad, los dolores me impedían de seguir con el mismo ritmo de ejercicios. Después, con el aumento del dolor, la disminución del sueño reparador y la consecuente depresión, hubo una ausencia completa de ganas de hacer cualesquiera ejercicios. La primera serie de medicamentos recetados, la amitriptilina y la ciclobenzaprina no funcionó, de modo que cada vez que sentía mucho dolor yo intentaba compensar el sufrimiento con un placer - aunque efímero, sino un placer: la comida. Yo comía para me olvidar del dolor.
Foto: DixieBelleCupcakeCafe

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