miércoles, 8 de julio de 2015

Acerca del dolor y del trabajo

El mes pasado viví un período de mejoría significativa.   Lyrica, Paroxetina con dosis reducida y el nuevo medicamento para reemplazar el Paroxetina, ya que pedí a la médica una medicina que no me hiciera engordar, el Venlafaxina. Hice poco esfuerzo físico en mis vacaciones; por razones financieras no viajé, me quedé tranquila, salí con mis amigos, cerveza, todo normal.  Pero entonces vuelven las actividades del año. Soy maestra de escuela intermedia y secundaria.  El jueves, 6 horas/clase seguidas, al final del turno mis piernas ya estaban entumecidas.


Profesor en la pizarra, foto por cybrarian77

Hoy, sábado, ya noto como volver a las actividades me trajo por consecuencia un regreso al dolor.  Yo no soy una perezosa que siempre que tiene que trabajar siente dolor.   El problema es que la actividad docente de la enseñanza primaria y secundaria requiere esfuerzo físico: escribir en la pizarra, caminar por el aula, subir y bajar escaleras a cada cambios de clase.  Puede parecer pan comido para una persona que sufre de fibromialgia.  El problema es que cuando se siente dolor cada detalle se convierte en una tormenta.  Escribir en la pizarra con la tiza requiere de fuerza en los brazos.  Pararse horas y horas requiere un esfuerzo de las piernas y de la columna vertebral.  Y el resultado de este esfuerzo para personas que sufren no sólo el dolor, sino también la debilidad muscular es evidente: más dolor.

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