miércoles, 29 de julio de 2015

Tristeza

Me pasé dos semanas llorando, sea internamente, sea físicamente. Lloré en el coche, en el trabajo, en frente al ordenador, delante de mi jefe.  Un pequeño problema en el trabajo me hizo caer en lágrimas, como si hubieran abierto un grifo y perdido la llave para cerrarlo.  Parecen ser lágrimas de hace muchos años atrás. Lágrimas que hace mucho dejé de llorar, las tragué secas, sonriendo, aunque triste.  Siempre que tragamos una lágrima seca, luego eso reaparece, a veces en momentos horribles, como en el trabajo.  Pero al final lo que queremos es el afecto, es el Sorge del cual Heidegger habla: el cuidado.

No puedo explicar racionalmente esa tristeza que me acompaña hace tres semanas. Simplemente no puedo. Pero un hecho interesante es que no sentí dolor. Parece que el dolor se desvanece a cada lágrima.  Llorar es bueno para la fibromialgia. Hay que llorar, hay que soltar todo lo que te aflige, porque de lo contrario todo el dolor reprimido se va a convertir en dolor físico, bien lo sabemos.

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